
Pasa tu lengua
por el fondo de la copa.
También, cómete el vidrio.
Recuerda que no es un verdugo
lo que oyes. Es tan solo
el viento quieto
que viaja sobre las mulas.
No dependas de mí.
Lárgate largo
y en un corto segundo.
No dejes rastro.
Tu recuerdo
vivirá conmigo,
pero dormirá en la calle
o encerrado.
Tampoco le daré de comer.
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