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lunes, 6 de septiembre de 2010

EL "DESAJUSTE" EN ROMEO Y JULIETA



Esta historia de amor cifrada en los diálogos teatrales tiene un secreto tras sus páginas.

Al percibirlo, sonreímos con malicia y aceptamos que W. Shakespeare fue uno de los más astutos escritores que han existido.

¿Qué late en esta obra que tanto llama la atención? Muchos hablan del magnetismo que les produce la rebelión de los protagonistas de “Romeo y Julieta”, que pese a que todo sopla contra ellos persisten en su amor.

Estoy totalmente de acuerdo con lo antes dicho… pero coloco sobre la mesa la idea de “desajuste” para entender mejor el truco que aplicó Shakespeare en esta obra.

En literatura dramática el “desajuste” es esa situación normal que de repente se ve quebrantada.

Durante siglos, éste “desajuste” estaba hermanado a la condición ética de la obra.

Usualmente en las obras de teatro existía un mundo de paz al cual llegaba un ser perverso y arruinaba la vida de todos. Entonces el conflicto giraba en torno a cómo se lograba reponer esa situación “ideal” o “buena” que existía al principio.

Quienes batallan para devolver el mundo a la situación “ideal” eran los protagonistas, y quienes perturban la armonía son los “antagonistas o vilanos”. Esta la estructura clásica la podemos ver en otra de las famosas tragedias de Skakespeare: en “Hamlet” la tranquilidad de Dinamarca es perturbada porque el Rey es asesinado por su propio hermano, y entonces el príncipe Hamlet se ve forzado a hacer justicia. Vemos así como la más reputada obra de Shakespeare responde al canon tradicional del “desajuste”.

Sin embargo, en “Romeo y Julieta” el autor parte de una situación inicial en la que hay dos familias enfrentadas.

En las calles de Verona los Capuletos y Montescos se odian a muerte. Esta ha sido la ley de la ciudad durante siglos y lo que “desajusta” esta situación es el amor entre una chica llamada Julieta y un joven de nombre Romeo. Ambos pertenecen a clanes distintos, y eso es lo que dinamita el conflicto. Un Capuleto y un Montesco no pueden amarse, pero ellos van contra todo, y de hecho al final todo vuelve a “ajustarse” con la muerte de ambos.

Vemos como en esta obra W. Shakespeare jugó con las estructuras y normas clásicas y les dio un giro elegante. En “Romeo y Julieta” los que “desajustan” el mundo son los protagonistas. En cambio, los que buscan el “reajuste” son los antagonistas.

Este simple artificio hizo que éste texto teatral no naufragase en los mares de tantas historias románticas y se cincelase en la memoria y el corazón del teatro universal, llegando hasta el más alto techo de la literatura.

lunes, 5 de julio de 2010

AURA DE CARLOS FUENTES


Hermosa narración en segunda persona, única novela cifrada en esta perspectiva narrativa y que logra tanta vida y poesía.

"Tu sentirás.. tu caminarás... oirás, y la verás, y no sabrás si la amas o todo es fruto de la magia". Carlos Fuentes logra persuadir de tal modo al lector, que hasta hoy no estoy seguro si esta obra es en realidad una novela o un ejercicio de hipnotismo.

Con algo de miedo, afirmo que las páginas de “Aura” desprenden al lector del mundo que lo rodea y lo mueven—como una marioneta manejada por los hilos de la voz narrativa— a través de la casona en que Aura barre, limpia y duerme entre los espejos y el retrato de su abuela… su abuela, que en realidad es ella misma.

¿Quién es Aura? Lo más estremecedor del libro es que descubres que la joven protagonista de la historia y la anciana dueña de la casa son en realidad la misma persona: un pasado y un futuro atrapados entre colonias dóricas y gárgolas en las cornisas.

Hay algo de pavor y vértigo, especialmente cuando el profesor de francés despierta después de haber hecho el amor con Aura y consigue a su lado a la vieja que aún dormita. En el silencio de la madrugada, el profesor no huye de la cama, sino que observa a la anciana y dilucida bajo los pliegues de su vejez el rostro, la respiración y la pasión de Aura…

Increíble obra, mi favorita del mexicano Carlos Fuentes, una de las novelas mejor escritas y con una riqueza de vocabulario envidiable.

MARIA DE JORGE ISAACS



Usualmente, la literatura de senda romántica nos suele hablar de lejanas ábsides góticas, ríos como el Danubio, mitología de faunos o hadas, antiguos parajes de los Alpes europeos, borrascas de nieve y cuatro exactas estaciones en el año.
Sin embargo, esta novela nos confiesa la intimidad de las araucarias, písamos, higuerones, guaduales, cañaverales, armadillos que corren la sabana, las lluvias que zozobran las plantaciones y todo aquello que nos es afín, propio y anclado en la memoria y tradición de quienes vivimos en estos rincones del mundo.
Pero lo más importante, en esta que creo es la primera gran novela de nuestro idioma en América, es que sale a flote una primera mirada sobre la mujer.
Con esta novela nuestra literatura se aleja de las guerras, de las luchas entre conquistadores e indígenas, de las aventuras tras la pista de El Dorado, de la fauna barroca o de la grandeza del Amazonas.
En “María” por primera vez, desde los cronistas de indias, la naturaleza es desbordada. El contexto del Arauca es un paisaje de fondo. María es la protagonista, es el centro, el foco del narrador y el espíritu que mueve las páginas del libro. Tenemos una literatura que abandona el asombro por la naturaleza, una mirada que se ha acostumbrado a vivir en estas tierras, una mirada “americana” que confiesa que el Arauca es el suelo vivo de su infancia y que siente inconformidad, dolor y lejanía cuando la destierran en las alturas de Bogotá o en Europa.
Tenemos así la maravillosa revelación de que una mujer ha sido capaz de desplazar los portentos de la naturaleza.
La sencillez de su historia hace que todo se centre en el descubrimiento, en la descripción, en los gestos de María, en los juegos de palabras, en la tenue aceptación que se va pactando. A todo esto hay que agregar que está escrita con lenguaje de primera línea, quizás una de las mejores muestras de los niveles que puede coronar el idioma castellano.

MADAME BOVARY


Esta novela presenta una estructura perfecta… una estructura que, pese a su sencillez, tardé en dilucidar.
La pregunta inicial que taladró mi mente cuando empecé a leerla fue : «¿Si la novela se llama Madame Bovary, por qué empieza con la historia del esposo?».
Lo más curioso es que cuando mis dedos pasaron la última página, me sentí aún más intrigado cuando vi que el autor había reservado para el final la muerte de Carlos Bovary.
«¿Por qué la novela empieza y termina con un personaje secundario?», me pregunté una y otra vez, hasta que un buen día alguien me aclaró la duda.
“Madame Bovary” está diseñada para destacar a su protagonista: una mujer con una vida llena de subidas y bajadas, alegrías y depresiones, locuras y pasiones, contradicciones y verdades… Curiosamente, quien me aclaró esta la duda no fue un literato, sino un instructor de artes plásticas de la universidad. Por supuesto que este profesor no podía hacer otra cosa que explicarme la estructura de “Madame Bovary” con una metáfora visual:
“Para que la curvatura de una línea se destaque debe tener como referencia una línea recta”, fue lo que me dijo, y luego, terminó de aclararme todo.
La protagonista de esta historia tiene una existencia ajetreada, como la curva de una ruleta rusa. En cambio, su esposo, Carlos Bovary, es un personaje en una sola dirección, el contraste perfecto para ella. De esta manera, Flaubert nos pinta un cuadro magistral. Es así como resulta lógico que el esposo de la protagonista sea el primero en aparecer, pues él es quien le da motivos a ella, él le da el apellido Bovary y sin él la protagonista no tendría contra quien rebelarse .
Flaubert tenía una responsabilidad y un orgullo por la literatura que lo hacía escribir y abrazar el diccionario en busca de “la palabra adecuada”.
Pero también pensaba en aquello que no formaba parte de la palabra, es decir, en la disposición de los elementos narrativos, personajes y anécdotas.

sábado, 30 de enero de 2010

CAMA DE ROSAS

.
Anoche, dormí feliz en una cama de rosas. Hoy, desperté sangrado por las espinas.



TE RECUERDO SOÑANDO


Te recuerdo soñando...

También,

te recuerdo despierta

y hablando de tus sueños.


Te recuerdo

con un carboncillo

entre tus dedos

y dibujando

los remotos paisajes

que en tu silencio

habías soñado.


A veces,

eras una roca muda.

¿Cuántas veces te quedaste así?

Como una antigua estatua,

inmóvil, silenciosa como una caverna...

Esa era tu manera

de soñar despierta.




martes, 11 de agosto de 2009

Moby Dick

Todo empezó con Moby Dick.
Empece a leer este libro en la soledad de mi infancia, y fue no solo compañía sino designio y brújula de mi mayor pasión.
Acababa de cumplir los nueve años. Jamás había leído un libro. Mi infancia era una mezcla de claustro y una vida conmigo mismo. En casa, ademas, no salíamos mucho, y mis padres tenían su propia soledad, por lo que de algún modo eramos un hogar de egoistas y solitarios que nos negábamos a convivir entre nosotros.
No latía en mí la pasión de un viajero: pero con las primeras paginas de esta novela huí de los linderos de mi cuarto, de la cocina con su olor a masa frita, de la sala con cuadros tristes en las paredes, de nuestro comedor con manteles verdes y del balcón donde mi madre le prestaba más atención a sus helechos que a mí.
Nunca en mi vida había visto el mar, pero de la mano de Moby Dick navegué en el Pequod y sentí pasión, miedo y curiosidad por las ballenas.
¿Acaso sabría Melville que con su obra alimentaría las tardes de un niño que creció sin hermanos? De algún modo, esta novela tiene un toque de magia, pues logro alejarme de la television y de las comiquitas para dedicarme a leer, leer y leer...
En fin que se los recomiendo para que conozcan el tamaño de una obsesión, que a fin de cuentas es el tema del libro, una obsesión que tiene nombre y forma color: Moby Dick, la ballena y el color blanco.