
Ojalá las palabras dichas
pudieran borrarse
como se borran las que trazamos
con un lápiz.
Ojalá, lo que se dice escapara
en las rendijas del aire
y se fuera hacia las cataratas del viento.
Pero todo lo que se dice
se anida en la memoria
hecha raíces y crece
en los necedades del recuerdo.
Entonces, cada frase es una semilla
que se reproduce en el odio o en el amor
en las tardes de esperanza,
en las vagos rieles de un tren
en la lejanía cuando no tenemos a nadie..
Y otra vez las escuchamos
en las paredes del cráneo.
Son palabras quizás dichas por otros,
tal vez dichas por nuestros propios labios.
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