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viernes, 25 de febrero de 2011

ANGELES


Cuando éramos niños,había ángeles en la casa.
Eran traviesos. Nos escondían la ropa, seuestraban los osos de peluche y despeinaban a nuestras hermanas y primitas. A nosotros nos divertían. Le daban un toque de locura a nuestras vidas. Sin embargo, cuando ya éramos adolescentes nos dimos cuenta que los ángeles no eran criaturas tan puras ni inocentes, pues les gustaba espiar a las jóvenes vírgenes cuando se bañaban.
Fue entonces cuando decidimos expulsarlos mediante brujerías. Aquella fue una triste desición. Ahora, en lugar ángeles, hay pequeños demonios en nuestro hogar, seres que alimentan nuestras pesadillas y asesinan a nuestras mascotas. La verdad es que hemos rezado muchas veces, y llamamos a los ángeles para que vuelvan; pero ellos se niegan a regresar.

ECLIPSE


Un día el sol tuvo un amorío con la luna. Juntos, tuvieron un pequeño hijo al que llamaron eclipse.

MUJER


La mujer no tenía ojos, pero él podía ver su alma través de sus senos. La mujer no tenía boca, pero el podía oír su voz a través del roce de sus pies. La mujer no tenía cabellera, pero él sabía que ella existía porque cada noche la besaba en el aire de las montañas y en las huellas de la hojarasca.
Un día, él se dio cuenta que él tampoco tenía ojos, ni boca ni cabellera. Sin embargo, la mujer también creía que él era real.

EL PRINCIPITO


La rosa soñaba que un principito la cuidaba. Un día soñó que el princito se iba por la galaxia y vivía mil aventuras. Ella seguía sola, soñando, sin saber que nada existía sino ella y la vastedad del universo.

jueves, 19 de agosto de 2010


"Sus ojos no eran de este mundo. Si alguna vez hubieras visto el color, o mejor dicho, el no color de sus pupilas. Yo nunca supe si los ojos de esa mujer eran grises, verdes o azules. ¿Cómo era eso?, me preguntan todos. Pues, yo creo ni siquiera ella misma sabía cuál era el color de sus ojos. Te lo digo porque que cada vez que llenaba esos formularios del pasaporte ponía la palabra tornasoles en la casilla donde le preguntaban por el color de sus ojos".
―¿Y qué pasó con ella?― me preguntó mi amigo.
Me quedé callado. Sonreí un momento. La verdad, no me gustaba que preguntaran por mis víctimas.
―Esa chica se escondió, debe estar bajo tierra, donde nadie puede verla―le respondí mientras le pedía al mesonero otro par de botellas.
Larsonn se rió de buena gana y bebió otro trago de cerveza sin saber que yo acaba de confesar mi crimen frente a él.

viernes, 25 de junio de 2010

EL MAGO QUE PIDIÓ DECIR UNAS PALABRAS FRENTE AL PELOTÓN DE FUSILAMIENTO


―¡Por favor sea breve!― gritó el coronel.
El mago sonrió con burla. Suspiró, sacó el pecho y empezó a decir un tropel de palabras: montaña, nube, pájaro, río, piedra… Cada cosa que el prestidigitador mencionaba iba desapareciendo ante la mirada de los soldados.
El mago―un condenado a muerte por hacer mal uso de sus habilidades― agotó las palabras del cosmos hasta que, al final, dijo su propio nombre y desapareció también…
El coronel y su pelotón quedaron boquiabiertos: habían quedado flotando en medio de la nada, en una especie de hoyo negro, pues el mago había nombrado todas las cosas del universo menos a ellos.

lunes, 24 de mayo de 2010

UNA BOTELLA DE VINO


La apuesta era sencilla. « ¡Me gusta el vino! », me dijo ella. Sin perder el tiempo caminó hasta la cocina, abrió la nevera y regresó con las curvas de una botella entre las manos. Tenía en sus ojos una chispa maliciosa. Yo me quedé mudo cuando ella me entregó aquel objeto de vidrio cuyo contenido nos seducía y asustaba.

— ¿Pero por qué, justo en este momento, quieres tomar vino?—le pregunté.
Ella se encogió de hombros.
—La cosa es simple—me dijo—…sin el vino, nada funciona. El único detalle es que no tengo sacacorchos. Así que si logras destapar la botella sin romperla, ni llenarte las manos de licor, ni hundir el corcho en ella… todo será posible.

Pasé toda la noche probando con tenedores, cuchillos, un lapicero, un cortaúñas y hasta con un gancho de ropa. Estuve a punto de lograrlo, pues el tapón aflojó cuando lo perforé con un tornillo y un desarmador de estría. Me sentí feliz, pero de repente algo resbaló y zassss… el corcho naufragó en el alcohol.

—¡Perdiste!—ser burló ella—.Lo siento mucho…

Desde ese día, voy con un koala o un morral a todas las fiestas y eventos. Mis amigos me miran intrigados, pero yo prefiero estar preparado contra todo. Cargo conmigo siempre un sacacorchos, una tijera, ganzúas, alicate, engrapadora y hasta un probador eléctrico… cualquier tipo de herramienta imprevista y absurda, lo que sea, para nunca más perder una apuesta.

martes, 4 de mayo de 2010

EL ASESINO


Luego de matar a la doncella, el asesino aguardó con ansias que vitorearan el crimen en los periódicos.
La rabia fluyó por sus venas cuando supo que su magistral homicidio―el mejor que había perpetrado en diez años de carrera― estaba apenas mencionado en dos artículos de menos de quinientas palabras. Sin embargo, lo que más le indignó fue que los columnistas calificaran lo sucedido como un simple acto del hampa común.
El asesino se cruzó los brazos. Con una mano en el pecho y una lágrima en su rostro juró que no mataría a más nadie en aquella ciudad en la que nadie valoraba su talento.

EL CENTAURO

A las dos de la mañana el conductor de la locomotora ve una extraña criatura. Mitad potro, mitad hombre, un centauro está de pie sobre la vía férrea.

Aquel ser insólito es hermoso. La parte animal es color tinto, sus cuatro patas son atléticas y tienen pezuñas negras. La parte humana es joven, como la de un chico de veinte años. “Es tan solo un caballo”, murmura el conductor creyendo que el desvelo le hace imaginar un torso humano sobre la anatomía de un algún caballo errabundo.

“Las leyes de la empresa son claras”, piensa el conductor. “Si un estúpido caballo se detiene en la vía del tren yo no debo frenar. ¡Ni modo!”.

Sin embargo, a medida que se acerca al centauro algo pasa. Algo bulle en su mente. “Y si en realidad lo que estoy viendo es un hombre al cual le imagino extremidades de caballo”, cavila el conductor.

Como un dragón en cacería, la locomotora avanza. El conductor, siente que su corazón estalla. No quiere ser el culpable de que un hombre muera. Pero ya no hay tiempo. Si hala la palanca del freno el tren se desboca y se sale de la vía. El conductor cierra los ojos y cuando escucha el golpe sabe que algo ha muerto. Sin embargo, no tiene certeza si el cuerpo que ha volado por los aires, destrozado, es un animal o un ser humano.

lunes, 3 de mayo de 2010

LA RUBIA


Cuando La Rubia apareció todos los fotógrafos cargaron sus cámaras como soldados a punto de disparar. Ella era alta, bella, de bucles dorados y labios de rosa imposible. Sus ojos eran dos esmeraldas. Sus piernas, dos obeliscos de piel. Sus muslos apenas remataban en una falda que alimentaba la imaginación. En el momento del flash una brisa traicionera levantó la falda de la rubia. Todo quedó inmortalizado en imágenes, fotos, publicaciones de periódicos. De esa manera la ciudad entera― todo el país― supo que en realidad La Rubia no era una mujer.

QUISIERA


Quisiera regalar poesía
un suave filtro de tu luz
una mancha de sol dormido
derribado en la oscuridad

Ángel indeciso tú,
sonámbula palabra.
Argamasa de luna diluida.
Hermosa ermitaña
Silenciosa y casual.

No te detengas sola.
Tu sombra es más rápida que tú.
Apúrate
hasta el rumor de mi canción
y apréndete la letra
y quizás puedas descubrir tu nombre
entre estas dulces palabras que escribo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

LA BALA


La bala salió disparada. Su misión era matar, pero ella no quiso hacerlo. A propósito, cambió su dirección y falló el blanco. Luego de ésto, las personas gritaban, huían o se tiraban al piso sin querer saber nada de ella.
"¿Por qué me desprecían?", pensó la bala. "No hice nada malo y ahora todos vociferan que soy una bala perdida".
Antes de estrellarse contra un muro, la bala entendió que un león debía cazar, un pez nadar, un cuchillo cortar y un proyectil debía matar. De esta manera, cualquier cosa que no cumplía con el destino para el cual había sido creada era considerada un fracaso...y ésto germinaba el odio y el miedo de la gente.