martes, 30 de marzo de 2010

EL PEZ EN SU PECERA



Decir ayer es decir silencio.
Es recordar aquella función de magia
donde un sombrero de copa
escupía conejos,
espejos, duendes y barajas.

También,
es recordar el precio de las entradas al cine
y las tardes comiendo helados en el boulevard.
Tu sonrisa, tus ojos,
los pregoneros de periódicos
y mi voz que repetía
un nombre que ya no quiero decir.

Pero a veces, decir ayer
también es mirar en derredor
y saber que la soledad
es como una pecera
donde un pez sin compañía
remueve sus aletas
y cada vez que avanza choca su cara
contra una pared vidrio.

lunes, 22 de marzo de 2010

PETROGLIFO






Tú te escribiste a ti misma.
Como un petroglifo,
te tatuaste en la roca.

Por eso, en la oscuridad de mi caverna,
revives dibujada
al primer chispazo de la antorcha

Por las noches, a veces, gotean los racimos.
Mueren los pájaros picoteando la aurora.
Y tú sigues
como siempre,
tallada en la roca,

Tú te escribiste a ti misma.
Cincelada en paredes de granito
tu enigama divierte los sentidos.
Descifarrte es nadar en un pozo de tres aguas.
Como una vena de piedra
ni el viento ni el agua te erosionan.

domingo, 21 de marzo de 2010

HÚMEDA


¿Cuántas veces quise verte así?
Bajo la lluvia,
húmeda,
como un lirio ahogado de rocío.

Tu ropa se pegaba a tu piel de durazno.
Húmeda eras como la pulpa de un caracol.
Eras una neblina de polen y semillas.
Eras húmeda y viscosa, como un aceite.
En tu humedad el norte perdía su brújula
y en cada gota de tu sudor y de tu agua
el viento besaba las gotas de la lluvia.

Húmeda estuviste y te alejaste.
Mis deseos resbalaron
por las colinas de tu cuerpo.
Mis manos patinaron en tu vientre.
Húmeda eras como una laguna
llena de peces voraces y atardeceres.

LA NIÑA Y EL MINOTAURO


La niña jugaba a perseguir un toro.
Era un toro de sueños,
un minotauro
con fuertes formas de hombre.

La niña soñaba y se perdía en sus sueños.
Sus padres no sabían
porqué ella caminaba
sonámbula con una sonrisa en los labios.

Nadie supo el contenido de sus sueños.
Nadie imaginó un día un final tan triste.
Fue esa noche en que brillaron diez estrellas
y los carabineros soltaron una salva de tiros
en honor a la niña muerta.

Pobre niña.
La encontraron en le bosque,
con su pijama de niña linda,
con su vientre atravesado con una cornada…

Pero lo más extraño
es que la niña sonreía
feliz en el momento de su muerte.

ERAS


Eras de luz,
eras de luna,
de gotas de lluvia
y de hojas de samán.

Eras de todo
y eras nada.
Eras sombra, fuego
y rumor de salamandra.

Eras el bosque vivo,
entero
con sus raíces
con su olor a tierra viva
y la piel de las serpientes.

Eras de perla, de pluma
de llovizna
y de aguacero.
Eras el recuerdo de la montaña,
y su sonido de insectos
Eras la luz que lastimaba
como una aguja en la piel
hecha de un millar de telarañas.

sábado, 13 de marzo de 2010

BOTELLAS EN EL MAR


A veces, jugamos a los náufragos
intercambiando botellas en el agua…
botellas que encierran un mensaje
destinado a otro náufrago en su playa.

Muchas veces estuvimos tú y yo cerca,
y nunca pude arribar a tu ensenada.
Pero hace poco estuvimos codo a codo
y la luz de tu faro centelleaba.

A veces me confunden tus señales.
Como un barco en la neblina me extravías.
Anclado permanezco en mi ribera…
Tú te quedas en tu isla, yo en la mía.

Pero si la luz sobre tu arena es verdadera
zarparé feliz, sin mensajes ni botellas,
y por fin estaremos frente a frente
los dos sobre la misma tierra.

jueves, 11 de marzo de 2010

DESDE EL CAMPANARIO




Desde el alto campanario
el mundo es un hormiguero:
diminutas personas,
sombras, carros y casitas.

Desde allá arriba ya la brisa sopla,
Viajera, sola,
como un ave sin plumas
y sin cuerpo.

Silencio.

En la plaza estás sentada.
Te veo.
Un libro entre tus manos.
La misma brisa que mueve tu cabello
casi me derriba.
Mirándote desde el ojo de las campanas
eres como una hormiga reina

A tu diminuto hormiguero
yo también pertenezco.
Tan solo por un momento
he subido hasta la campana
Y así te he visto
En tu majestad solitaria.

CONTRAATAQUE



Mi ciudad cayó rendida.
Mis murallas cedieron
Como palillos azotados por la palma de un niño.

En mis manos tengo el atlas de tus senderos.
Quiero conocer tus recovecos, tus formas,
tus sinuosas montañas
tus grutas.
Todo debo saberlo para contraatacarte.


Algún camino debe existir hasta tu reino.
Una sutil adherencia,
una botella de vino,
alguna palabra mágica
con la llave de tu sonrisa.

Alguna chispa debe haber
para que dejes de ser de hielo

Y así pueda devolver tu golpe
y caminar sonre tu triángulo de orégano
y recobrar en tus espigas de yegua indócil
las calles de la ciudad que me robaste.

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿DONDE ESTAN LAS PALABRAS?



Sobre una ribera de cangrejos
tu y yo escribimos un poema.

Palabras pisoteadas por las gaviotas
o erosionadas por el viento.

Apenas tuvimos diez minutos para leernos en la arena.
Un viento de mar nos borroneó muchas palabras.

Luego, una ola bañó nuestros pies
y dejó la playa limpia de nuestros versos.

Parte de lo que escribimos voló con las gaviotas.
Otro tanto, flotó en una deriva de caracoles.

Y así, tan solo quedamos tu yo,
sin nuestras palabras y mirando el horizonte.

miércoles, 3 de marzo de 2010

TU CABELLO NEGRO


Tu cabello era negro
y sobre tu frente caía
como una capa de torero
hecha con la oscuridad
de los eclipses.

Tu cabello era negro…
la brisa lo movía
como a un remolino de viento
cuando suspira la tarde.

Tus ojos, dos estrellas verdes,
titilaban detrás de tus flequillos.
De tu rostro, de blanca luna,
tus manos apartaban sin pausa
los hilos de tu cabellera nocturna
cuando caían sobre la luz de tus mejillas.