domingo, 22 de julio de 2012

AVES DE PAPEL





 He escrito muchas cartas para decirte la verdad.
Arranco las hojas de un cuaderno y escribo para ti.

Luego doblo la misiva con paciencia de origami.
Lentamente hago pájaros de papel,
figuras que escapan de mis dedos,
dobleces alados que remontan en el aire
y se detienen en los árboles
para beber el agua acumulada en las ramas
y picotear las frutas inmaduras.

Esos pájaros de papel remontan el cielo
y aletean en los caprichos viento,
te buscan en la geografía de mis recuerdos,
caen sobre la palma de tu mano
y entre tus dedos se desdoblan
para que puedas leer cada una de mis letras.

HUESOS TATUADOS











Este es mi testamento.

“Cuando yo muera deseo que me arranquen la piel
y que solo mis huesos habiten en mi tumba.

Quiero que todos mis tatuajes
sean redibujados sobre mi esqueleto.
Mi epidermis es tan breve,
el pálido lienzo de mi espalda,
mis hombros tensos y redondos
mis muslos, mi pecho,
todo se volverá polvo, olvido y desperdicio…

Temo que mis tatuajes se desintegren.
Por eso exijo rehacerlos sobre mi osamenta,
para que perduren durante siglos,
en una eternidad de calcio ,
en un mausoleo que albergue mis huesos”.

EN LA BURBUJA QUE EL PEZ ESCUPE POR LA BOCA






En la burbuja que el pez escupe por la boca
hay un grito que pide libertad

Está el odio contenido en el vidrio de la pecera,
está el recuerdo de la libertad del río
o la inmensidad del mar,
la tristeza del encarcelado,
la memoria de las corrientes lejanas,
el recuerdo de los cardúmenes
en un paraíso de anémonas
y de blancos arrecifes.

HUESOS










Hace un mes te presté media docena de mis huesos

y aún no  me has devuelto ninguna pieza
de mi estructura ósea.

Necesito mi fémur y mi pelvis.
Quiero hacer el amor y no puedo,
sentarme al borde mi cama, jugar al fútbol.

Necesito mi maxilar para poder comer.
Ya estoy de harto de digerir helados y papillas.

Quiero que traigas de vuelta mi sexta vértebra y mi cóxis

Por último, mi querida Eva,
te pido que me regreses mi costilla.
Ya tienes tu propio cuerpo y una piel que me seduce.

A fin de cuentas, Dios nunca me pidió permiso
para extirpar ese hueso de mi pecho.

A TRAVES DE LA LUPA











A través de la lupa todo luce tan extraño

como las páginas de este diccionario
donde las letras se ven amorfas y enormes,
derretidas como los relojes de Dalí.

A través de la lupa contemplo

una hormiga que camina por esta página abierta.
Sus patas parecen comas,
guarismos y tipografías.
Sus antenas son como dos acentos
sobre la vocal de su cabeza.

A través de la lupa todo se deforma
y la hormiga que deambula en el diccionario
no parece una hormiga,
sino una palabra con vida propia,
un vocablo se camina entre los párrafos
huyendo hacia alguna cueva del alfabeto.

MI MALDAD









Mi maldad se basa en cosas cotidianas y pequeñas

como accionar el limpiaparabrisas
cuando una mosca o un mosquito detiene su vuelo
en el vidrio de mi carro.

Es tan divertido.
ver esos insectos machacados,
las patas y su cuerpo destruido.
Solo ahí se vacían los malos ratos del tráfico,
el salario mínimo,
las cuentas que no alcanzan en el supermercado.

Hay gente que asesina, otros que roban.
¿Tú los conoces verdad?

Pero yo no soy famoso.
Mi maldad es tan pequeña que a nadie le interesa.
Tan solo soy un hombre cotidiano
que acciona la palanca del limpiaparabrisas
cuando los pequeños insectos

FRAGMENTOS












Recogí las astillas del espejo quebrado

donde tu reflejo quedó graficado en segmentos,
como  un rompecabezas
en la pelusa de la alfombra.

Levanté los trozos del espejo,
traté de rearmar tu silueta en las baldosas del patio,
pero por más que lo intentaba
                                                las piezas no encajaban.

Tus ojos no ensamblaban en tu rostro.
Tus manos parecían las de otro ser humano.
Logré unir todas las partes,
pero no era tuya la figura resultante.

En el piso, en los guijarros del espejo muerto,
estaba la imagen de algo similar
a una mujer o un hombre,
con la mirada triste y una herida en el pecho,
con sus pulmones a la vista,
incendiados de colillas de cigarro.

Sombra



Hoy entendí que obedezco a mi sombra.
Es ella la que tiene alma y voluntad,
yo solo repito sus oscuros movimientos.

Soy  como un espejo de aire.
Imito a mi sombra mientras ella resbala
por los peldaños de las escaleras,
por los blancos pasillos de los hospitales
sobre la arena golpeada por el sol de los desiertos.

Mi sombra fue creada por Dios.
Yo solo soy una mera consecuencia.