sábado, 20 de febrero de 2010

EL TESORO DE DON QUIJOTE



Esa mañana, Don Quijote abrió los ojos y descubrió que ya no estaba loco. Consternado, pidió mil disculpas a Sancho Panza y dejó libre a Rocinante en una verde llanura.

Mientras el caballo se alejaba, él se acordó del nombre de "Dulcinea".

—¿Dulcinea?— se preguntó… pero sólo recordó un nombre sin rostro.

Convertido ya en Alonso Quijano, regresó a su casa. Sus ojos, liberados de la sugestión y la locura, le mostraron la realidad: él era anciano solitario, dueño de unas heredades en ruinas y con unos pocos sirvientes que lo miraban con lástima.

Así transcurrieron un par de semanas desde su regreso a La Mancha... hasta que un día despertó recordando otra vez la palabra “Dulcinea”.

Acostado en su cama, puso ambas manos atrás de la cabeza. Miró el techo y sonrió. Una marea de curiosidad lo ahogó mientras imaginaba el rostro al que pertenecía a ese nombre.

Lleno de una imprevista motivación preguntó por todas partes. Quería saber si Dulcinea era real o si sólo era un delirio…pero nadie quiso responderle.

Luego de mil interrogatorios, un mozo de la cuadra le aclaró que Dulcinea era en realidad una cocinera hombruna y fea de una fonda cercana.

Pese a tan mala referencia, Don Alonso seguía siendo feliz cada vez que la mencionaba

Un día no aguantó más y fue hasta la taberna. Entonces, pudo ver a la mujer que había motivado a su "Dulcinea". Se llamaba Alnza Lorenzo, era simple, real, de carne y hueso, gorda y grosera. Tenía, además, la mirada empantanada por la resignación y la rodeaban ollas que eructaban el aliento de un caldo de cebollas.

—¿Quién es usted?—gritó ella cuando lo vio llegar de improviso a la cocina.—¡Si no se larga … lo atravieso como a un cerdo—gruñó amenazándolo con un cuchillo que aún tenía adheridas rodajas de cebollas.

Alonso Quijano suspiró...

—La locura me regaló un motivo llamada "Dulcinea"—fue su respuesta—. Y aunque sólo recuerdo su nombre, sé que gracias a esa mujer que no existe quise salir de mí mismo y fui un caballero andante…

Sin decir más nada, dio a vuelta y salió de la fonda

"Solo tengo una casa vacía y triste que me espera a mi retorno", pensó Don Alonso mientras iba de regreso.

Ya era de noche.

Convencido de que haberse vuelto loco era lo mejor que le había pasado en la vida, cerró los ojos y susurró al cielo para que le devolviera el tesoro de su locura.

Reabrió los párpados y, entonces, Don Alonso sintió el escozor de un relámpago en la espalda. Sus pupilas se ensancharon, recuperó la postura erguida y una sonrisa sujetó sus labios. Otra vez se puso la bacía de rapabarbas en la cabeza, y, en sus últimos rastros de conciencia, Alonso Quijano entendió que se había cumplido su deseo: de nuevo él era un demente feliz.

Entonces, ya nada lo detuvo. En medio de la noche corrió con todas sus fuerzas, pues sabía que Rocinante pastaba entre las nubes y que Sancho roncaba más allá del cielo, dormilón como siempre, abrazado a su rodela.

El viento de la noche giraba en remolinos de luna.

A sus espaldas escuchó las voces de los criados que lo habían seguido hasta la fonda: «¡Don Alonso, Don Alonso, a dónde va, regrese!». Pero él no volteó. Otra vez se llamaba Don Quijote, el más célebre de los caballeros andantes, el que corregía entuertos y secuestraba las estrellas para dibujar con ellas el rostro perdido de Dulcinea.

viernes, 19 de febrero de 2010

PARALELOS



Dos vapores
que se cruzan
cuando el sol calienta,
derrite y llora.

Dos sustancias
que suben
por el aire,
sin saber
la una
de la otra.

Dos tiempos,
dos relojes
paralelos,
sin tocarse.
No hay murallas,
tan solo
una breve distancia
que lentamente
se va acortando.

Quizás,
vives a mi lado.
Quizás nos hemos visto.
Alguna vez,
incluso,
nos hemos saludado.
Pero ni tú ni yo sabemos,
sospechamos,
que nuestros destinos
algún día
serán el mismo.

MINERAL


Un gato sobre una teja

bebe la luna como si fuera leche.

Una hoja de árbol aletea sin alas

y tus manos la atrapan

Como una libélula en vuelo.


Todo lo que cae en tus manos se contagia

con la larva de una luz orgánica.

Todo lo llenas

con la radiación de tus pupilas de oxidiana.


Eres una antorcha que quema.

Antigua, fuego, humo, sopor de acantilado.

Eres la levadura de un corazón inflado

que late ansioso de que lo muerdas

con tus labios de quinceañera.


Yo te miro y en silencio me gusta mirarte…


Me gusta cuando tus manos se llenan de harina

Porque esa es una excusa para saborear tus dedos.


Me gusta acompañarte ante el fuego

porque sus llamas crean sombras que danzan sobre tus senos.


Me gusta cuando levantas la nariz

para adivinar los aromas de la noche.


Me gusta cuando me sorprendes observándote

y te ríes…


Bien sabes que hace tiempo quedé encandilado

con los zarpazos de tus ojos de cantera.

Desde entonces, llevo mis herramientas de minero

para excavar los minerales de tu tierra escondida.

jueves, 18 de febrero de 2010

LA OLA Y YO



La ola y yo tenemos un pacto se secretos,
de caricias de mar
de renuncias escritas en el coral
y de fogonazos de salitre.

La ola se escapa.
Huye hacia el mar como un ejército a su patria.
A veces; ella vuelve hasta la playa,
lenta, ebria y trasnochada,
harta de ir y venir desde el coral hasta la tierra.


La ola va y viene.
Yo la espero cada noche
Su rumor sobre las rocas es mi llamado
Yo la busco entre los cangrejos de la playa.
Hace tiempo que estoy enviciado con ella...

A veces camino por la playa
y pienso en la ola.
Hace tiempo entendí que debo abandonarla,
que no debo serle fiel,
que así como ella baña los dedos de mis pies,
su cresta, su sal,
su ímpetu de honda
también acaricia, lame y muerde
otros cuerpos,
otros nombres
otras playas,
territorios, islas
donde habla a los oídos de pescadores
gavieros, balleneros y piratas…

TU VOZ EN EL TELEFONO


Tu voz es tan distinta
cuando hablas por teléfono
que a veces
no sé si eres otra.

Por eso
prometí no marcar otra vez
los dígitos de tu número.

Por eso;
la otra noche,
cuando caía la tormenta,
me envolví en mi chaqueta
y con mi viejo paraguas
navegué la ciudad entera.

Esa noche,
cuando me abriste la puerta de tu casa,
tus ojos se dilataron como las alas de una abeja en fuga.
Ahí estaba yo,
empapado
igual a un vigía
o a un malabarista de circo
con los pies desnudos sobre la cofia un bergantín.

Esa noche tu risa salpicó las paredes.
¿Porqué no me llamaste?, me dijiste…
Yo no quise decirte la verdad.
.

Siempre estaré
dispuesto a cruzar diez ciudades inundadas,
con tal de escuchar tu voz,
pues ese invento llamado teléfono
remodela tanto tus acentos
que aunque tenga tu número
prefiero estar frente a ti
y escuchar esa voz de mar y caracoles
que escapa
de la gruta de tus labios oceánicos.

EN TUS OJOS


En tus ojos
la lluvia cayó desde la luna.
En tu mirada
el universo se reflejaba entero.
Verme en tus ojos era como ver al mundo.
Sentir tu mano entre mi mano
era como inventar el fuego.

domingo, 7 de febrero de 2010

SI ME DICES NO


Si me dices no

encenderé otra luz.

Si me dices no

secaré mis ropas al sol

y luego de mi breve naufragio

trataré, otra vez,

de desembarcar en la playa de tus labios.


Si me dices no

dormiré diez días

para reponerme

y volver tras ese que late oculto.


Si me dices no

buscaré el tic tac de tu corazón.

Si me dices no

beberé

con vino tu negación.

Si me dices no,

volveré a mi trinchera

para calibrar de nuevo mis cañones

y seguir planeando estrategias.


miércoles, 3 de febrero de 2010

CAFE Y CIGARRILLOS

Aún bebo café como un adicto sin remedio.

Aún fumo cigarrillos

para contaminar el cielo.

Quizás

muy adentro

quiero escucharte de nuevo,

aunque sea para reclamarme,

enojada,

por el olor del cigarro.


El tiempo atado en mi muñeca

me ancla a este momento:

suspiro de cafeína,

humo de nicotina,

el escritorio que me espera abigarrado de carpetas

y el informe de ventas del mes de Enero...


Suspiro...


Ojalá supieras

cuanto detesto la hora de volver a la oficina

y de decir adiós a la libertad del mediodía,

al almuerzo,

a la taza de café y al cigarrillo,

al pequeño postre que compre según tus gustos

y al dulce sabor de tu recuerdo.



martes, 2 de febrero de 2010

TU ESTRATEGIA ES LA DISTANCIA






Siempre huyes.
Huyes de mis ansias
como un hurón rabioso.
Eres igual a la roca
que estalla en trozos de miniatura.

Así marcas tu distancia.
Tu territorio es remoto, imaginado y sin fronteras.
Jamás me has marcado linderos ni levantado muros.
Tan solo te vas
para que no puedan llegarte mis palabras.

Tu estrategia es la distancia.
Como un velero en un océano de sargazos,
remota vela en el horizonte que dictamina naufragios.

A veces quisera callarme.
A veces.
A veces desearía no hablarte con agujas
y dejar pasar tus golpes de abecedario.
Pero una palabra enciende el fuego de la llama dormida
y un recuerdo vago es un reclamo bajo tierra.
Es entonces cuando levantas ancla
y en silencio zarpas.

Así te alejas siempre,
siempre más remota
y me dejas en el pecho el miedo oculto de que no vuelvas.
De que quizás, un día,
vayas tan lejos
que olvides el camino de regreso
y perdida en tu distancia todo sea irreversible.

ASTRONOMIA



Eres un cometa

que se enreda entre los árboles.

Ansiosa de morder la luna,

un día te fuiste a jugar con la galaxia

y abandonaste

entre mis manos

el zumbido de tus alas de abeja.


Ahora,

tu lejanía es la pulpa de tu encanto.


Por eso,

no quiero buscarte.

Yo soy feliz en mi cubículo de astrónomo.

Para mirarte

me basta la luz de un telescopio

y el cuaderno donde dejé anotadas

tus coordenas de asteroide galáctico.



lunes, 1 de febrero de 2010

CAPICUA


Hoy llegue a casa creyendo que había sido una jornada corriente. En la mañana fuí al odontológo, luego a la gobernación y de ahí salí disparado a la UCV para entregar un trabajo de la maestría. Cuando llegue a casa creía que no había pasado nada extraordinario.
Sin embargo, me enteré que la fecha de hoy es un todo un evento en el calendario. Hoy es primero de Febrero de 2010. Es decir, o1 02 2010. Si leemos esta fecha de izquierda a derecha y al revés se leee igual. ¡Increíble! Pero lo más curioso es que algo así supuestamente se repite solo cada 8672 año... ¡y yo creía que esta era un día común y corriente!