jueves, 18 de febrero de 2010

TU VOZ EN EL TELEFONO


Tu voz es tan distinta
cuando hablas por teléfono
que a veces
no sé si eres otra.

Por eso
prometí no marcar otra vez
los dígitos de tu número.

Por eso;
la otra noche,
cuando caía la tormenta,
me envolví en mi chaqueta
y con mi viejo paraguas
navegué la ciudad entera.

Esa noche,
cuando me abriste la puerta de tu casa,
tus ojos se dilataron como las alas de una abeja en fuga.
Ahí estaba yo,
empapado
igual a un vigía
o a un malabarista de circo
con los pies desnudos sobre la cofia un bergantín.

Esa noche tu risa salpicó las paredes.
¿Porqué no me llamaste?, me dijiste…
Yo no quise decirte la verdad.
.

Siempre estaré
dispuesto a cruzar diez ciudades inundadas,
con tal de escuchar tu voz,
pues ese invento llamado teléfono
remodela tanto tus acentos
que aunque tenga tu número
prefiero estar frente a ti
y escuchar esa voz de mar y caracoles
que escapa
de la gruta de tus labios oceánicos.

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