martes, 2 de febrero de 2010

ASTRONOMIA



Eres un cometa

que se enreda entre los árboles.

Ansiosa de morder la luna,

un día te fuiste a jugar con la galaxia

y abandonaste

entre mis manos

el zumbido de tus alas de abeja.


Ahora,

tu lejanía es la pulpa de tu encanto.


Por eso,

no quiero buscarte.

Yo soy feliz en mi cubículo de astrónomo.

Para mirarte

me basta la luz de un telescopio

y el cuaderno donde dejé anotadas

tus coordenas de asteroide galáctico.



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