lunes, 27 de diciembre de 2010

MAS QUE OSCURO, TIBIO


Más que oscuro, tibio.
Agosto desbordado en las ventanas.
Las velas derretidas en la luna
arrojan la culpable sombra.

Entonces, llega la hora del norte,
y algo se arrastra entre los tulipanes:
un aliento, un fantasma, una gaviota
sin piel y alas de telaraña.

Viene con su lengua invisible
saboreando los olvidos de la tierra.
Como un cazador de hombres
levanta y acaricia cabelleras.

Fantasma sin sombra, pero con alma,
sin rostro ni cuerpo
seductor que hace bailar en la muerte del día
a las ramas de los árboles,
y a los pájaros que trinan las luces
que besan el sexo de las estrellas.

La luz lo atraviesa,nunca lo enceguece,
tampoco lo despierta, solo lo calienta
y lo hace deslizarse entre los cuerpos
las caderas, los labios, como una serpiente
como el agua transparente y salada
que empalaga los dedos que pescan
en los abismos desnudos.

Pronto se levanta la hojarasca
arrastra las banderas, el humo de volcanes,
seca el sudor de frentes rajadas de vejez
se refresca el llanto de un niño
y el silencio besa el verde milagro.

Algo se lleva consigo, como un río suave
que arrastra nidos de pichones,
peces muertos que renuncian a su cuerpo
pero que siguen nadando
en la memoria del agua.

De repente, todo queda seco, sin nada
y queda la noche testigo sin abecedario
palpita una rana, canta una luz de insecto
y un disco de plata, sacrificio de luz amarilla
y los árboles mudos, sus ramas quietas,
y la noche de nuevo, larga como un estadio.

lunes, 22 de noviembre de 2010

MIRABAN


Se miraban.
No conocían su nombre
ni su pasado.

Se miraban en la luz,
en el silencio,en las rocas,
en la falsa risa del espejo.

Bastó ese momento
para que todas las palabras
se agotaran.
Para que los relojes
escupieran
una lluvia de tiempo.

Solo bastó
un encuentro de miradas
y lo demás
fue un roce de cuerpos

ESTAS HECHA DE DISTANCIA


Estas hecha de distancia,
como las alas que buscan el sol.
Remota, como una ola que viene
desde del centro del mar
espumosa y alegre,
envuelta en la flor de los océanos.

Tu sonrisa es de escama,
coqueta como una sirena.

Tu cabello, libertad y cardumen,
navega sin brújula
como las velas a un barco

Lejos, como la punta del arcoíris,
tu recuerdo tiene monedas de oro
con tu perfil labrado en ambas caras.

Remota, como el viento del norte,
pasas, arrasas, traes aromas de sal.
Te conviertes en deseo, en ojos cerrados
que imaginan detrás de parpados oscuros.

La distancia es la máquina para soñarte.
Tus breves frases, tu imagen, una fotografía,
El tiempo que transcurre
y tú más allá de las montañas.

sábado, 25 de septiembre de 2010

HOY


Hoy los recuerdos
son granitos de azúcar
en el hielo de un whisky.
Todo lo demás es silencio.

Hoy quiero mentirte.
Decirte que no me importó
el adiós de aquella tarde.


Hoy te quiero decir
que esta casualidad no duele
como un meteorito en el pecho.

Luego de verte hoy
te diré chao como a cualquier persona
y tu seguirás de largo
como si no importaran las gotas saladas
en el fondo de tus párpados.

lunes, 6 de septiembre de 2010

EL "DESAJUSTE" EN ROMEO Y JULIETA



Esta historia de amor cifrada en los diálogos teatrales tiene un secreto tras sus páginas.

Al percibirlo, sonreímos con malicia y aceptamos que W. Shakespeare fue uno de los más astutos escritores que han existido.

¿Qué late en esta obra que tanto llama la atención? Muchos hablan del magnetismo que les produce la rebelión de los protagonistas de “Romeo y Julieta”, que pese a que todo sopla contra ellos persisten en su amor.

Estoy totalmente de acuerdo con lo antes dicho… pero coloco sobre la mesa la idea de “desajuste” para entender mejor el truco que aplicó Shakespeare en esta obra.

En literatura dramática el “desajuste” es esa situación normal que de repente se ve quebrantada.

Durante siglos, éste “desajuste” estaba hermanado a la condición ética de la obra.

Usualmente en las obras de teatro existía un mundo de paz al cual llegaba un ser perverso y arruinaba la vida de todos. Entonces el conflicto giraba en torno a cómo se lograba reponer esa situación “ideal” o “buena” que existía al principio.

Quienes batallan para devolver el mundo a la situación “ideal” eran los protagonistas, y quienes perturban la armonía son los “antagonistas o vilanos”. Esta la estructura clásica la podemos ver en otra de las famosas tragedias de Skakespeare: en “Hamlet” la tranquilidad de Dinamarca es perturbada porque el Rey es asesinado por su propio hermano, y entonces el príncipe Hamlet se ve forzado a hacer justicia. Vemos así como la más reputada obra de Shakespeare responde al canon tradicional del “desajuste”.

Sin embargo, en “Romeo y Julieta” el autor parte de una situación inicial en la que hay dos familias enfrentadas.

En las calles de Verona los Capuletos y Montescos se odian a muerte. Esta ha sido la ley de la ciudad durante siglos y lo que “desajusta” esta situación es el amor entre una chica llamada Julieta y un joven de nombre Romeo. Ambos pertenecen a clanes distintos, y eso es lo que dinamita el conflicto. Un Capuleto y un Montesco no pueden amarse, pero ellos van contra todo, y de hecho al final todo vuelve a “ajustarse” con la muerte de ambos.

Vemos como en esta obra W. Shakespeare jugó con las estructuras y normas clásicas y les dio un giro elegante. En “Romeo y Julieta” los que “desajustan” el mundo son los protagonistas. En cambio, los que buscan el “reajuste” son los antagonistas.

Este simple artificio hizo que éste texto teatral no naufragase en los mares de tantas historias románticas y se cincelase en la memoria y el corazón del teatro universal, llegando hasta el más alto techo de la literatura.

domingo, 5 de septiembre de 2010

UNA PALABRA



Hay una palabra
que aparece en tus sueños.

A veces, esa palabra es el mar.
En otras, un perro callejero
o una ventana desde la cual miras
tu infancia
saltando la cuerda en un jardín.

Hay una palabra que habita
en los linderos de tu vida
no puedes pronunciarla
pero ella marca tu destino.

sábado, 4 de septiembre de 2010

EL CORAZON


¿Cuántas veces me dijiste
que tu corazón era un monstruo?

Ese día te miraste ante el espejo
con un cuchillo de carnicero
rebanaste tu pecho en dos.

Asombrada
viste que no tenías corazón alguno.

Bajo tu piel
una ranita viva y verde saltaba con furia
enjaulada detrás de tus costillas