domingo, 22 de julio de 2012

Sombra



Hoy entendí que obedezco a mi sombra.
Es ella la que tiene alma y voluntad,
yo solo repito sus oscuros movimientos.

Soy  como un espejo de aire.
Imito a mi sombra mientras ella resbala
por los peldaños de las escaleras,
por los blancos pasillos de los hospitales
sobre la arena golpeada por el sol de los desiertos.

Mi sombra fue creada por Dios.
Yo solo soy una mera consecuencia.

jueves, 21 de junio de 2012

VERBA DICENDI

Aclamar, aclarar, afirmar, alabar, alegar, apostillar, aprobar, arengar, argüir, argumentar, articular, asegurar, asentir, atestiguar, balbucear, barbotar, bisbisear, cantar, censurar, charlar, chillar, chismorrear, citar, comentar, comunicar, confesar, confirmar, considerar, contar, contestar, conversar, corroborar, cotillear, cotorrear, criticar, cuchichear, decir, declamar, declarar, definir, demostrar, departir, desaprobar, describir, detallar, dialogar, discursear, discutir, disentir, elogiar, entonar, enumerar, enunciar, esclarecer, especificar, espetar, exclamar, explicar, exponer, expresar, extenderse, farfullar, formular, glosar, gritar, hablar, impugnar, indicar, informar, insistir, insultar, jurar, juzgar, mandar, manifestar, mantener, mascullar, mencionar, murmurar, narrar, negar, nombrar, notificar, objetar, observar, opinar, oponer, ordenar, parafrasear, parlamentar, parlotear, pedir, perorar, platicar, pormenorizar, precisar, preguntar, proclamar, proferir, prohibir, prometer, pronunciar, prorrumpir, protestar, puntualizar, rebatir, rechazar, recitar, reclamar, relatar, repetir, reprochar, reseñar, responder, revelar, rezongar, salmodiar, señalar, sostener, sugerir, suplicar, suspirar, susurrar, tararear, tartamudear, testimoniar, transmitir, vetar, vitorear, vocear,

DIALOGOS TIPS

  1. Diálogo verosímil. Se da cuando la forma de hablar representa al personaje, es decir, el lenguaje que emplea le corresponde exactamente por edad, por extracción social, etc. Así como no vestiríamos a un miembro de una banda urbana con un frac, tampoco podemos “ataviar” su manera de expresarse con palabras que no le sean propias. Esto sólo es lícito cuando lo empleamos para caracterizar y para provocar efectos humorísticos (por ejemplo, cuando Sancho Panza intenta hablar como don Quijote).
  2. Diálogo indirecto. El diálogo no debe ser uniforme, plano, sino una mezcla de dos realidades: aquello de lo que se habla aparentemente y aquello que se está diciendo en realidad, de manera que el lector pueda leer entre líneas. Intentar transmitir el proceso de ruptura de una pareja de forma velada, haciendo discutir a los personajes sobre cuestiones como la temperatura del café, por ejemplo, enriquecerá la escena:
    1. Ejemplo de diálogo plano:
      • -Ya no te quiero, llevo aguantándote veinte años.
        -Pues yo estoy harta de tus manías.
    2. Ejemplo de diálogo indirecto:
      • -¡Otra vez me has servido el café frío! ¡Veinte años juntos y todavía me sirves el café frío!
        -Ah, ¿sí? Pues caliéntatelo tú mismo.
  3. Diálogos experimentales: dos o más diálogos que suceden en lugares o tiempos diferentes, se fusionan en uno solo.

lunes, 18 de junio de 2012

EJEMPLO DE GUION DE COMIC

1.-Murphy se pego a la pared mientras percibía el sudor frío que le corría por la espalda. Aquel maldito callejón era una boca de lobo…

(VEMOS A JIM MURPHY, DELGADO, MACILENTO, VESTIDO CON UN ABRIGO MISERABLE. ASUSTADO. ESTA EN UN CALLEJÓN OSCURO JUNTO A LA PARED)

2.-Sabia que tenia que salir de la ciudad. El “boss” local le había bajado el pulgar y era un hombre condenado. Cinco mil “pavos” valía su cabeza y había muchos con ganas de ganarse esa bonita suma.

(MURPHY AVANZANDO POR EL CALLEJÓN RUMBO A LA ESQUINA DONDE HAY UN FAROL QUE ILUMINA CON POBRE LUZ)

3.- (COLTON) No te muevas, rata.

(MURPHY) ¿Eh?

(SÚBITAMENTE ANTE EL APARECE UN MATÓN QUE EMPUÑA UN ARMA. MURPHY SORPRENDIDO)

4.- (MURPHY) ¿Colton…? Espera…no hagas eso…

(COLTON) ¿Y dejar que los cinco mil que ofrecen por tu pellejo los gane otro?

(PISTOLA APUNTANDO AL ASUSTADO MURPHY)


5.- (MURPHY) Colton…tienes a un tipo detrás de ti.

(COLTON) Eso es viejo como el mundo. Quieres que me de vuelta y tu sales corriendo ¿verdad?

(COLTON APUNTÁNDOLE. TOMADO DE ESPALDAS. VEMOS A MURPHY QUE SEÑALA ALGO QUE ESTA DETRÁS DE COLTON)


6.- (LEWIS) No es mentira, Colton. Suelta el arma. Yo ganare la recompensa que ofrecen por este gusano.

(COLTON) ¡Maldición!

(DETRÁS DE COLTON APARECE UN NUEVO PISTOLERO ARMADO. COLTON GIRA LA CABEZA Y LO DESCUBRE)

PAGINA DOS…

(Aquí sigue desarrollándose la historia)

Bien, queridos amigos. Este es el primer paso para diagramar un guión de historieta. Tomen debida nota y practiquen. Continuaremos el mes que viene.

jueves, 7 de junio de 2012

Tips para escribir un guión

Tips para escribir un guión

1. Hay que mantener la oscuridad de los personajes, dejarlos que se revelen poco a poco. Hay que quererlos y nunca juzgarlos.

2. Escoger una palabra que centre el guión, que exprese la esencia de la historia. Y volver a ella constantemente. En el caso de Amores Perros, la palabra es amor en el caso de 21 Gramos, de perdón.

3. El diálogo siempre tiene que tener una función dramática, aportar a la desenvoltura del argumento o a la iluminación del personaje. Si no es así, no debería estar ahí.

4. Construir escenas dialécticas. Encontrar a dos personajes con distintos intereses, y el drama y la acción hacen del encuentro de estos dos intereses. (Ejemplo en Amores Perros: cuando Susana llega donde Octavio buscando consuelo por la situación con su novio recibe, al contrario, una declaración de amor y una invitación a fugarse juntos).

5. Que los personajes siempre tengan objetivos dramáticos claros.

6. Constantemente estar tirando “anzuelos”, eventos que despierten la curiosidad del público, que siembren una duda, y cerrar sus ciclos, retribuir la atención del público con “pay offs” o resoluciones a cada uno.

7. No ser fiel necesariamente al argumento en las adaptaciones. Ser fiel a la esencia de la obra siendo adaptada, pero entender que lo que viene es una película y tiene que funcionar como tal.

8. Nunca buscar ser profundo. Ambicionar sólo contar una historia bien contada. Lo demás surge en el proceso

9. En el cine hay que conciliar, nunca conceder. Inclusive consigo mismo y con el público. Defenderse a muerte en sus posiciones pero siempre mantener los oídos abiertos. Si no hay diálogo, no hay nada.

10. Como te vendes, te compran. Hay que tener muy en claro qué clase de escritor se quiere ser y que es lo que uno representa como artista.

Por: Guillermo Arriaga. Guionista - [AMORES PERROS y 21 GRAMOS]

sábado, 24 de marzo de 2012

TIPS PARA ESCRIBIR MALOS GUIONES (II)


1. Generaliza

Haz que tus personajes digan “Te veré en una esquina de Caracas” o “Te haré daño”. La generalización es enemiga de la verdad y de la verosimilitud. Los personajes creíbles viven en un mundo de datos concretos, donde las esquinas tienen nombre y las amenazas son más crudas si describen los centímetros de largo de un gancho de alambre que le haremos tragar al contendor. La generalización pertenece al mundo de las ideas y las ideas causan emociones laterales, si es que causan algunas. La acción que es movilizada por las palabras concretas, genera emociones concretas.

2. Haz que tus personajes se expliquen a través de sus diálogos

Haz que tus personajes mencionen sus objetivos, expliquen sus obstáculos y describan lúcidamente sus motivaciones. Como en la vida real, lo que se dice siempre quiere decir otra cosa y unos personajes que se explican a sí mismos cuando dialogan no son sino máscaras del escritor que habla detrás del mampuesto.

3. Haz que tus personajes describan sus sentimientos y sus emociones.

Ponle a decir a tus personajes que están tristes, que su corazón se desgarra, que el amor que sienten es inconmensurable. De esta manera te asegurarás de que sustituyes el sentimiento por la descripción abstracta del sentimiento. Los sentimientos y las emociones son un asunto práctico, que ilumina u obstruye las palabras, que las pone a titubear, a farfullar, a decir otra cosa, que hace hablar a los personajes como personas dolidas, conmovidas, rabiosas o enamoradas. Las emociones no se describen, se actúan —como dicen los psicólogos— y un diálogo pleno de emoción pocas veces describe las emociones sentidas.

4. Utiliza groserías para darle “realismo” a tus personajes.

Haz que tus personajes imprequen indiscriminadamente, que utilicen las muletillas y que copien las malas palabras tuyas y del hombre de la calle. De esta manera obtendrás personajes despersonalizados y diálogos presuntamente intensos, degradados por el abuso y la utilización de términos tomados fuera de contexto. Sucede que el diálogo cinematográfico es un sistema tanto textual como contextual, y que así como una palabrota puede mover a la risa o a la solidaridad cuando se coloca en el lugar adecuado, una grosería mal puesta, no sólo puede resultar malsonante (que es lo de menos), sino, lo que es peor, dramáticamente contraproducente.

5. Haz que tus personajes tengan diálogos inteligentes.

Convierte a tus personajes en la vitrina de tu inteligencia y de tu agudeza. Con eso lograrás la celebración de los cómplices y los entendidos, y obtendrás una pobre caracterización y el achatamiento de tus personajes. Un diálogo inteligente es aquel en el que la inteligencia irradia desde el núcleo de su armazón, no es el que exhibe la agudeza en su superficie narcisista. Tus personajes no tienen que ser todos inteligentes, tú tienes que mostrar tu inteligencia cuando haces hablar a tus personajes desde su esencia y en su circunstancia.

6. Haz que tus personajes hablen y contesten

Haz el registro exacto y cronológico de los intercambios lingüísticos de tus personajes en el que los personajes siguen el hilo exacto de sus interacciones (en un mundo ideal porque hasta en el mundo real nunca las conversaciones son perfectas): “Hola”. “Hola” “¿Cómo estás?” “Bien.”.”¿Y tú cómo estás?” ”Bien”. De esta manera obtendrás diálogos predecibles capaces de desesperar a la audiencia. Los diálogos cinematográficos sólo son estables cuando un personaje necesita echar un largo cuento para que el otro personaje (y sobre todo el público) entienda. De resto, casi podría decirse que los personajes siempre hablan de cosas diferentes cuando dialogan: cuando uno quiere café, el otro se desespera por el calor.

7. Utiliza el voice over y el monólogo cada vez que no puedas recurrir a las acciones

La manera más sencilla de hacer naufragar un diálogo es recurrir al expediente de la voz que posteriormente se superpondrá a la imagen de un actor con cara de que está pensando. El monólogo, con su artificialidad (que no es teatral, sino propia del teatro) es otro dispositivo que permite la explicación en aras de pérdida de verosimilitud. El contexto que provee el género, por supuesto, es sumamente importante y hay monólogos y diálogos en voice over que enriquecen dramáticamente algunas películas, o que potencian la expresividad. Pero cuando cualquiera de estos recursos se utiliza como solución a la mano de problemas mayores, termina siendo peor el remedio que la enfermedad.

8. Compón tus parlamentos con la exactitud lógica y morfosintáctica que es propia de un texto escrito

De esta manera tendrás parlamentos perfectos y no personajes que hablan. Los diálogos cinematográficos, al contrario de los textos escritos, están regidos por su eficacia pragmática, no por su coherencia sintáctica ni por su consistencia semántica: se ha dicho y hay que decirlo otra vez, es más importante lo que el diálogo comunica que lo que el diálogo dice. El diálogo tiene memoria inmediata. La concordancia estricta y las oraciones subordinadas, por el contrario, son portadoras de una memoria textual de mayor alcance, más propia de la lectura, que de la escucha.

9. Intelectualiza

Haz que tus diálogos sean intelectuales, que el personaje intelectualice, desde la interpretación de sus propias vivencias, hasta el significado de la historia que estás contando (que, en última instancia, es el significado que tú quieres transmitir). Obtendrás así personajes intelectualizados, que habitan mundos intelectualizados, como si se tratara de una película de Catherine Breillat. Los personajes vivos, intelectuales o no, sin embargo, sólo intelectualizan en los momentos que necesitan intelectualizar, incluso en aquellos casos en los que la intelectualización constituye una caricatura.

10. Haz que tus personajes, en vez de hablar, emitan proclamas

Convierte tus parlamentos en proclamas, tus diálogos en argumentaciones, tus conversaciones entre personajes en detalladas exposiciones retóricas. Con eso garantizarás la adhesión de tus pares y entre tu película, tú y unos cuantos que piensan como tú, se repartirán el placer narcisista de un monólogo compartido. En el cine narrativo, no obstante, es la acción la que tiene la mayor fuerza argumentativa (fuerza retórica, en el sentido general del término): las tesis más abstrusas pueden ser expuestas con claridad (emocional, que es la que importa), si se les vierte en el adecuado molde dramático. Corolario: haz que sean tus personajes los que se apasionen con sus tesis, no te apasiones tú con las tesis que pones en boca de tus personajes.

TIPS PARA ESCRIBIR MALOS DIALOGOS (I)

1. Haz que tus personajes no paren de hablar

Di todo con las palabras, como si las palabras lo dijeran todo. De esta manera estarás desperdiciando el preciado recurso del silencio, que le bastó al cine silente para decirlo todo. Una pausa, una respuesta negada, una frase incompleta, pueden ser en ocasiones más contundentes y letales que el más demoledor de los discursos. En el cine sonoro, el silencio es parte de los diálogos.

2. Comienza por el principio y termina por el final

Comienza la escena del almuerzo por la llamada al mesero y termínala con la solicitud de la cuenta. Con esa técnica construirás escenas aburridas, repletas de información inútil, que se parecen tanto a la vida cotidiana, que dejan de ser verdaderas. Las escenas comienzan ya comenzadas y terminan cuando dejan de funcionar. Lo demás es desecho.

3. Explica el contexto a través del diálogo

Explica con tus parlamentos quienes son las dos mujeres que hablan a un lado de la autopista, qué hacen allí y porqué una de ellas está llorando. Al proceder así, cercenarás el diálogo cinematográfico de la capacidad que posee para construir el contexto de comunicación de los personajes que hablan. En nuestra vida, el contexto es el que explica las palabras que pronunciamos. En un guión cinematográfico, son las palabras las que suelen implicar el contexto de comunicación de nuestros personajes. Y construir es contexto requiere del trabajo deductivo de nuestros espectadores. Haz que tus personajes infieran en qué universo viven las dos mujeres que hablan a un lado de la autopista.

4. Haz que tus personajes lo digan todo

No dejes lugar a lo no dicho que lo dice todo, a la omisión que enfatiza lo omitido, a la exageración que reclama, a la negación que afirma, al titubeo que niega, a la explicación que no explica otra cosa que el deseo de no explicar, a la ironía, y tendrás diálogos de diccionario, llenos de palabras que significan, pero que carecen de sentido. Si, por el contrario, quieres decir mucho más de lo que significan las palabras, apunta hacia lo que algunos suelen llamar el subtexto y que no es otra cosa que aquello que siempre hacemos con nuestras palabras: ocultar, implicar, usar el sentido convencional de las palabras para siempre decir siempre otra cosa, para seducir, para engañar, para ocultar nuestros deseos o nuestros temores, para hacer las mil y una cosas que todos los días hacemos con palabras.

5. Cree en las palabras, no en los hechos

Sustituye la acción por la palabra. Da por sentado que somos lo que decimos y no lo que hacemos, o lo que hacemos con lo que decimos. Tendrás así personajes falsos que hablan de sí mismos y de sus sentimientos como políticos de segunda. Recuerda que tus personajes son lo que hacen y su manera particular de hacer lo que hacen. Como en la vida, las palabras no son sino vestiduras que, al movernos, siempre dejan ver nuestra verdadera piel.

6. Haz que tus personajes sean corteses

Usa el acuerdo, la confirmación, la complementación en las conversaciones para desarrollar una idea, como recursos para dormir a tus espectadores. Los acuerdos son indispensables en la vida y bastante inútiles en el seno de un diálogo cinematográfico. En el buen diálogo siempre están pasando cosas: cada dos o tres líneas, uno de los personajes lanza un dardo con sus palabras y el otro personaje lo recibe y prepara su venganza: hay dardos risibles en la comedia y dardos envenenados en el drama, hay dardos oscuros en el policial y dardos amenazadores en el western. Pero siempre se lanzan dardos.

7. Cree en la argumentación, no en la confrontación

Haz que tus personajes actúen como curas, sin que sean personajes religiosos. Construye personajes razonables, sin que su equilibrio sea su desviación. Haz que tus personajes discutan razonablemente, negocien, y lleguen a soluciones. Aún más, haz que tus personajes cambien como consecuencia de una argumentación. En otras palabras, evita el conflicto en el papel, como muchas veces lo evitamos en la vida. Tendrás en tus manos el texto de un sermón, nunca el borrador de un guión cinematográfico.

8. Nunca cambies de tema ni dejes vacíos en las conversaciones

Desarrolla un tema de cabo a rabo, en cada diálogo de tus personajes: esa coherencia hará perfectamente legibles las acciones, y completamente chatos a tus personajes. Si quieres personajes con más de una dimensión, por el contrario, deja suficientes vacíos como para que el espectador los complete con lo que le adjudica a la intención que tienen tus personajes con lo que dicen. La dimensión profunda de un personaje se asoma en esos vacíos: el sentido último siempre debe completarse en la mente del espectador.

9. Utiliza frases comunes y lugares comunes

Utiliza refranes conocidos, muletillas al uso, giros desgastados, retruécanos de moda y agudezas robadas de la televisión. Tendrás personajes falsamente divertidos y seguramente condenados al olvido. Los tópicos sólo sirven como materia prima para la invención, para ser modificados, repotenciados, parafraseados, traicionados e ironizados. De esas invenciones muchas veces surgen lo que distingue los diálogos del cine, de los parlamentos de la vida cotidiana: las frases memorables, alimento eterno de los lugares comunes.

10. No reescribas

Escribe tus diálogos de una vez y no reescribas nunca, no agregues ni taches una palabra, así te asegurarás de que lo que sirve en tu diálogo perecerá hundido en el amasijo de todo lo que no sirve, que, en general, es mucho más de lo que sirve. Si quieres buenos diálogos, poda, cambia, permuta, tacha, escucha, repite, borra. Los dos instrumentos indispensables para dialogar son un buen marcador negro, para tachar lo que no funciona, y un resaltador, para destacar lo poco que sobrevive del naufragio.